FORREST GUMP

INOCENCIA, GAMBAS Y PATRIOTISMO.

Hasta hace unos días no había visto Forrest Gump. Sí sí, 2017 y yo sin ver esta película. Esto sería un pecado capital dentro del mundo del cine, equivalente a no haber visto Pretty Woman un sábado tarde por la TV o vivir en el siglo XXI sin saber el spoiler de El Sexto Sentido.

Que por qué no la había visto aún? Yo que sé. Dejadme en paz. Estaba viviendo en una caverna junto a Platón y sus idas de olla.

Ahora bien, hará unas semanas me senté a verla con expectativas realmente elevadas, al ser una de estas obras que cualquiera conoce hoy en día. Y no para mal precisamente. Además, y para más inri, desconocía de qué iba la película. No os miento, me sacabais de la frase ‘Corre Forrest! Corre!’ y me perdía… y ni siquiera sabía el origen de esta.

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Esta vez me voy a ahorrar la molestia que podría suponer hablaros de la trama, ya que doy por sentado que no sois como yo y sabéis de que va. No obstante, tocaré puntos de la historia ligeramente para desarrollar mejor. Así que venga, como se diría en Humor Amarillo, al turrón!.

Nos encontramos ante un flashback de 2 horas de duración, donde nuestro amigo Forrest Gump cuenta su historia a ciertos viandantes en una parada de bus. Desde su agridulce niñez hasta su etapa adulta, la historia de Forrest será el motor de la película, llegando a ver más una biografía que una típica historia distribuida en 3 bloques.

Es innegable que el principal reclamo que nos presenta la película es su protagonista con el que comparte título. Forrest Gump es un personaje que desprende empatía por sus poros y consigue que el espectador sienta cariño. Falta de inteligencia que compensa con inocencia, ingenuidad y una vida… ejemplar? Sustantivos y adjetivos que podrían recordar al principio de una historia de constancia y superación; pero, es esto lo que esta historia nos quiere dar a entrever?

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Hay un punto en todo buen guion que se precie, donde la historia sufre un punto de inflexión felicidad-tristeza. Un ‘todo-está-perdido’ que sirve como motivación para un cambio de personalidad de nuestro protagonista. Las historias parten de una casilla en que el personaje principal es de una manera (A), y que a través de todos los acontecimientos que vive durante el largometraje (B), acaba cambiando de parecer(C). A este proceso se le denomina ‘evolución del arco narrativo’ y es tan sencillo como una reacción química A + B —> C

Con todo esto vengo a referirme que Forrest Gump no cumple esto; o al menos, no en su totalidad. Lo que en un principio puede parecer una historia de superación donde se superan problemas y se logran objetivos, termina siendo un escaparate de sucesos banales y agradables con Forrest observando de lejos. Metafóricamente, claro.

Logros deportivos tanto en fútbol americano como ping-pong, “victoria” en Vietnam, medallas honoríficas, éxitos empresariales en negocios de gambas y una relación amorosa idílica, son algunos de los puntos por los que Forrest ha de pasar a lo largo de su vida. Sucesos que supondrían un gran paso en la vida de este, han pasado a ser momentos que ha conseguido sin sudar la gota gorda. Simplemente, los astros se han alineado y todo ha ocurrido por arte de magia. Maravilloso pero dudoso.

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Retomando la pobre analogía de la reacción química, Forrest ha sido el protagonista de cumplir sueños de manual sin despeinarse ni evolucionar. Mientras que nosotros vivimos en una realidad donde se tienen unos valores establecidos sobre el éxito y la felicidad, Forrest vive en un universo paralelo; un mundo en el que nada de lo que ha conseguido es importante; donde puede ser él mismo sin importarle que los demás le tomen por loco; su propia realidad con valores totalmente opuestos a los nuestros.

Optimismo sería la palabra que me vendría a la mente al pensar en esta película. Bueno, y en cierto grado patriotismo también. Una historia en la que no hay ningún declive importante y en la que todo está adornado de color de rosa y azucarado. El escenario perfecto para que Estados Unidos pueda meter la puntilla del sueño americano y patriota llegando al punto en que Forrest Gump pasa a ser de cierta manera un panfleto de para-ser-buen-estadounidense-mira-lo-que-tienes-que-lograr.

Dejando de lado este mensaje, Forrest Gump es el típico cliché americano con tono optimista y esperanzador. Puede ser considerada demasiado utópica y correcta, no lo discutiré, pero si ha trascendido a lo largo de los años es porqué funciona. Sería un sacrilegio despedirme sin nombrar a Tom Hanks, el cual ha hecho que me encariñe con esta historia a pesar de sus defectos y moralejas (las cuales no considero correctas) y ha aportado un gran peso en el personaje principal.

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Forrest Gump es una película pensada para disfrutar. Tiene sus fallos, pero los acepto. Hay veces que nos tenemos que dejar llevar por el subidón de felicidad y aprender a querer al personaje. Ahora entiendo el por qué uno de los mayores papeles de Tom Hanks es este y el por qué de las alabanzas hacia esta cinta. No será una genialidad; pero me gustó. Y mucho.

Ay, ahora me apetece cocinar gambas. O mejor ir a comer a Bubba Gump. No sé. Veremos.

NOTA: 7,5

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